El amor verdedero
En la entrega de hoy de El Visitante , nos adentramos en el proceso de mimetismo de Tú . No basta con hablar nuestro idioma; para convencernos, los visitantes deben dominar lo invisible: el lenguaje no verbal. En este fragmento, la animación cobra una vida perturbadora: La animación que aparecía en la pantalla era parecida a la de la noche anterior, pero el glieseano le había agregado mucho más realismo. La figura era masculina, joven y atractiva; Tú había desarrollado toda una serie de gestos, movimientos musculares de la cara, las cejas, la boca, los ojos. Era como la animación de un juego 3D de PlayStation. Su voz había mejorado, era más agradable. Tú había aprendido algunos códigos no verbales relacionados con las inflexiones, las pausas, la velocidad, los tonos agudos y graves, los énfasis, la vehemencia. Esta capacidad de aprendizaje nos plantea una pregunta incómoda: cuando una simulación domina el énfasis, la vehemencia y el tono, ¿sigue siendo solo una máquina o se...