Content is king!
Todas las tardes, después de comer, me siento aquí, en mi ‘oficina’, en mi casa, frente a una pantalla descomunal, a escribir. Para los que quieran dedicarse a este ingrato oficio, les recomiendo (como lo he hecho en otras ocasiones) que asignen una hora específica en el día para darle a la matraca. Escriban siempre. Aunque tengan que trabajar en otras cosas (un hijo mío estudió letras inglesas y da clases de inglés): pongan un horario para escribir y cúmplanlo llueve, truene, tiemble o relampaguee. Eso, si quieren dedicarse a este desagradecido oficio. Claro, en mi caso, ha sido muy agradecido, ya que he podido garantizar mi sustento desde 1987 que inicié mi carrera como dramaturgo televisivo. Aunque pueda parecer que las telenovelas son clichés andantes, repetitivas, excesivas; uno puede esconder mensajes de asuntos importantes por ahí. Habría que preguntarse qué prefiere uno en la vida: ¿ganar un dineral escribiendo 22 telenovelas o percibir cero por escribir ‘lo que te gusta’? En r...