Los mejores horarios
Espero, querido (a) lector, lectora que, al posar tus maravillosos ojos en este conjunto azaroso de letras y confusas ideas, te encuentres bien, caminando hacia la consecución de tus anhelos. Yo ando aquí en la Gran Tenochtitlan tratando de poner en palabras todo lo que deseo expresar, aunque, del cerebro, a las manos, a la máquina, hay mucha ‘merma’, como dicen en el argot del comercio. He terminado de corregir la novela La línea infame que, como les decía, tiene que ver con un héroe desconocido quien, entre 1849 y 1858, trazó la nueva frontera de México y Estados Unidos; aquella que se definió después de nuestra guerra con los poderosos vecinos del norte. ¿Se imaginan tener que pasar noche tras noche observando las estrellas para poder determinar exactamente la latitud y longitud? No sé qué pensar de mi obra. No sé si está interesante o novedosa; si es relevante, si está bien escrita, si va a gustar; es decir, las dudas de siempre. Por ahora, se va a quedar “reposando” un rato… ...