El primer encuentro
Ella levantó la cabeza y vio que la simulación de la pantalla se sobaba las sienes; luego, que miraba hacia a un lado. —¡No puede ser! —exclamó Patricia moviendo los brazos. La simulación agitó los brazos de la misma forma. Ella sonrió y la caricatura también lo hizo. Era obvio que la figura la estaba imitando. Sergio se talló los ojos y vio las pantallas como si fueran cristal empañado. Frente a la cámara, Patricia se señaló a sí misma y dijo: “Hola, soy Patricia”. La figura hizo lo propio. Ambos escucharon algo. Ella le pidió a Sergio que le subiera el volumen al amplificador. Repitió ante la cámara: “Yo –usó el índice para picarse el esternón–, Pa-tri-cia”. La voz computarizada de Balam se hizo escuchar. El sonido era fantasmagórico, como si el difunto padre de Patricia se comunicara con ellos desde el inframundo. Balam dijo: “yo, Patricia”. Ella perdió el aliento. Sergio casi se cae de la silla. La simulación repitió el movimiento del índice varias veces diciendo: “...