El amor verdedero
En la entrega de hoy de El Visitante, nos adentramos
en el proceso de mimetismo de Tú. No basta con hablar nuestro idioma;
para convencernos, los visitantes deben dominar lo invisible: el lenguaje no
verbal.
En este fragmento, la animación cobra una vida perturbadora:
La animación que aparecía en la pantalla era
parecida a la de la noche anterior, pero el glieseano le había agregado mucho
más realismo. La figura era masculina, joven y atractiva; Tú había desarrollado
toda una serie de gestos, movimientos musculares de la cara, las cejas, la
boca, los ojos. Era como la animación de un juego 3D de PlayStation. Su voz
había mejorado, era más agradable. Tú había aprendido algunos códigos no
verbales relacionados con las inflexiones, las pausas, la velocidad, los tonos
agudos y graves, los énfasis, la vehemencia.
Esta capacidad de aprendizaje nos plantea una pregunta
incómoda: cuando una simulación domina el énfasis, la vehemencia y el tono,
¿sigue siendo solo una máquina o se convierte en algo más?
Los invito a leer El visitante que está disponible en
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Una vez hecha la promoción de rigor (prepárense, porque ya
viene Oculto en los pliegues del tiempo) nos vamos con VICENTEBLO. Por
cierto había unos comentarios y preguntas que yo no había respondido (no sé por
qué) y ofrezco mis sinceras disculpas:
“… ¿crees que Patricia esté enamorada de Tú o es una
ilusión? ¿Crees que ese amor fue tan intenso como el que sintió por Sergio o es
otro tipo de amor? ¿Qué define a un amor verdadero?”
Me parece, mi querido VICENTE, que si el amor no es
verdadero, entonces no es amor (valga la paradoja). Es decir, el amor, si es
auténtico, debe ser verdadero y la definición está en tu corazón (¡muy cursi!).
Es verdad: el amor es algo totalmente subjetivo que tú sientes en tu alma y
ésta no miente. Alguna vez le puse el siguiente parlamento a un personaje de una
de mis telenovelas: “tú no eliges al amor: él te elige a ti”. (Quizá es
interesante la definición de la Real Academia Española: “amor es un sentimiento
intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y
busca el encuentro y la unión de otro ser” … Dice “partiendo de su propia
insuficiencia”, y esto me parece fascinante ¿no creen? ¿Creen que Patricia realmente
se enamoró de la copia de una consciencia extraterrestre?
Pregunta el Sr. VICENTE: “A partir de tu novela El
visitante, ¿cuál consideras el aporte de los modelos de inteligencia
artificial a la escritura de ficción? ¿En qué te ha ayudado como autor y en qué
no?”
La I. A. no me aportó nada en el caso de El visitante,
porque todavía no estaba desarrollada cuando la escribí. Ahora, con la novela La
línea infame que estoy escribiendo, la I. A. me ayuda mucho en cuanto a los
datos históricos (sucede entre 1848 y 1858) y el ambiente. También ha hecho
extraordinarias ilustraciones. Vean esta:
Continuamos con VICENTEBLO: “…si te dieran la oportunidad de
regresar a escribir una historia que no haya tenido el éxito esperado como Mágica
juventud o Salud, dinero y amor, ¿crees que una historia que fue un
tropiezo pueda convertirse en éxito si se hacen los cambios adecuados o es
mejor escribir un original en este siglo?”
Es posible. Lo que pasó Mágica juventud es que, como
lo propongo en mi página,
queríamos replicar el éxito de Muchachitas; y, en Salud, dinero y
amor, el de El premio mayor. Creo que ahí estuvo el error. Sin
embargo, Salud, dinero y amor tenía una excelente historia (según yo) melodramática,
con Itati y Santamarina (él era médico).
Pregunta don VICENTE: “¿Por qué crees que El terco (Diego
Shoenning) y Lucía (Michelle Vieth) fueron los personajes más destacados de Soñadoras?”
El terco, porque se muere de una sobredosis y eso fue muy
impactante. Y, Lucía (como El feo de Amigas y Rivales) era un personaje
que generaba la compasión del público y quizá una conexión para aquellos que se
sentían marginados, excluidos.
Cuestiona VICENTEBLO: ¿qué tal si envías Vanidad, el
cuerpo del delito a plataformas digitales? Tengo entendido que hay mayor
libertad creativa en streaming.”
Sí, claro, pero ¿a quién se lo mando? (Por cierto, ya está
en manos de la gente de ViX). Muchos de los proyectos que mencioné en el texto
anterior los tiene una productora llamada Balassa films, donde trabaja
Marisol Mijares, una maravillosa persona que trabajó conmigo en Mujeres engañadas.
“¿Qué opinas de versionar las telenovelas que enviaste a
microdramas? De pronto tengas posibilidad de escribir también ese tipo de
ficción para otros públicos. Como conoces bien el público juvenil esta puede
ser tu oportunidad.”
Yo no sé qué tan bien les va a los microdramas, VICENTE.
Creo, con todo respeto, que les falta mucha calidad, sobre todo en términos de
la actuación, la dirección y la producción. El responsable de los microdramas
de Televisa/Univisión fue la SOGEM a dar una plática y decidí no ir. Creo que
no me gustan. Pero, quizá, tengas razón: hay que intentar de todo.
“¿Qué debe tener un título de telenovela para que impacte a un productor y, al
mismo tiempo, al público? ¿Alguno de los títulos de tus telenovelas te gustaron
desde el inicio o no? ¿Cuáles son tus títulos favoritos?”
Casi todos los títulos “gustaron desde el principio”. Algunos
de los que inventó el Sr. Larrosa, son súper novedosos y muy claros: Dos
mujeres, un camino y Amigas y rivales. El título Muchachitas venía
de la novela Mujercitas y Soñadoras era el proyecto de Rocío Taboada
del que surgió la telenovela. Mujeres engañadas proviene de una canción
de Laura León. Me gusta Mi corazón es tuyo (originalmente, el Sr. Osorio
había propuesto que se llamara simplemente Mi corazón). Creo que es
sorprendente el título de El amor manda, pero nos obligaron, por
derechos, a agregarle el porque. El premio mayor (que es mí título)
era obvio. También Volver a empezar. Uno título que me llegó
inesperadamente (me lo mandó la musa) es Hijas de la luna.
Me despido por fin,
porque esto ya parece un discurso del Peje. Espero que tengan salud, dinero y
amor. ¡No dejen de escribir! (Armando borró un comentario).
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