Los mejores horarios
Espero, querido (a) lector, lectora que, al posar tus maravillosos ojos en este conjunto azaroso de letras y confusas ideas, te encuentres bien, caminando hacia la consecución de tus anhelos.
Yo ando aquí en la Gran Tenochtitlan tratando de poner en
palabras todo lo que deseo expresar, aunque, del cerebro, a las manos, a la
máquina, hay mucha ‘merma’, como dicen en el argot del comercio. He terminado
de corregir la novela La línea infame que, como les decía, tiene que ver
con un héroe desconocido quien, entre 1849 y 1858, trazó la nueva frontera de
México y Estados Unidos; aquella que se definió después de nuestra guerra con
los poderosos vecinos del norte. ¿Se imaginan tener que pasar noche tras noche
observando las estrellas para poder determinar exactamente la latitud y longitud?
No sé qué pensar de mi obra. No sé si está interesante o novedosa;
si es relevante, si está bien escrita, si va a gustar; es decir, las dudas de
siempre. Por ahora, se va a quedar “reposando” un rato…
Aprovecho, como siempre, para alentarlos a que lean mi
cuarta novela Oculto en los pliegues del tiempo, publicada en Amazon y
disponible en papel o de manera virtual. ¡Cómprenla, bájenla, léanla! Como les
digo: si les duele el codo (así decimos en México cuando alguien no quiere gastar
dinero), avísenme y se las mando de forma gratuita. Lo importante es que me
lean y me critiquen.
Por lo pronto, un hijo mío pidió el libro por Amazon, le
llegó rápido y ayer me pidió una dedicatoria. Me dio mucho gusto. Claro, falta
que lo lea, jeje.
También
está en Google Books a 139 pesitos mexicanos.
Lo increíble es que Amazon tiene un sistema de distribución
impresionante. Por ejemplo, en
España, lo puedes comprar aquí. (Cuesta 22.34 euros).
Una vez que he hecho mi acostumbrada propaganda, nos vamos
con VICENTEBLO:
“¿Cuáles consideras las oportunidades que tiene tu novela La
media naranja para situarse en el gusto del público lector? Luego de
nombrar las posibilidades de esa historia, ¿por qué no la vuelves a ofrecer en TV
abierta o plataformas digitales? ¿Tiene chance de convertirse también en
telenovela o serie? ¿Cuál es el ritmo de escritura de una novela literaria?”
La hermana de la esposa del hijo de un amigo (jejeje, parece
trabalenguas) ha leído las cuatro novelas. Dice que La media naranja
sigue siendo la que más le gusta. Como había dicho alguna vez, me gustaría
darle una ‘manita de gato’ para que quedara mejor y con menos errores. Lo
cierto es que aquí en la casa tengo 150 ejemplares de la edición original que la
Librería Ghandi me pidió que mandara imprimir para distribuirla en sus tiendas.
Es más, si alguien la quiere, se la mando: aquí nada más andan ocupando espacio…
Es una historia de amor muy telenovelera: una pareja que se
ama se separó hace años, se reencuentra casualmente y ambos se dan cuenta de
que ese amor sobrevivió al tiempo. Es la historia de mi vida con mi actual
esposa: fuimos novios de 1982 a 1989 y nos reencontramos en el 2015. El amor
seguía ahí… Para serie cabe perfectamente: tiene una historia juvenil (de los
hijos de ella) que corre paralelamente, y narra la dolorosa separación del
matrimonio (de él), al darse cuenta de que, aunque su mujer es impecable, no la
ama…
El ritmo de escritura (me pregunta VICENTE) es variado. No
es tan demandante como una telenovela, obviamente, porque no tienes al
productor o el aire que anda detrás de ti (aunque hoy en día, entiendo que se terminan
de escribir mucho antes de que la telenovela finalice al aire, o sea que no
creo que haya tanta presión como cuando escribí Las vías del amor, por
ejemplo).
Con todo, es necesario tener cierta disciplina y dedicar todos
los días unas cuantas horas para escribir. No importa lo que salga: el chiste
es sentarte y teclear. Ya veremos después si lo que escribiste funciona o no.
Continúa el buen amigo VICENTEBLO: “El 27 de julio inició una repetición de Rubí
(Televisa, 2004) en Las Estrellas a las 5:30pm. Al parecer tuvo más de 3
millones de televidentes. Aquí el link de
los ratings. “¿Por qué una repetición gusta más que una de las telenovelas
actuales? Destilando amor (Televisa, 2007) ahora ocupa el horario de las
4:30pm, pero no aparece su rating.”
El lunes, Destilando… tuvo 3.402 millones. Me parece
que Rubí fue un éxito en su tiempo, no solo por Bárbara Mori, sino
porque la historia de Yolanda Vargas, de la pobre que está dispuesta a todo
para salir de su mediocre situación económica, ha sido siempre muy popular. Es el
mismo argumento de Teresa (1989), de Mimi Bechelani. Parafraseo a la
Wiki: “Teresa es una joven bella e inteligente que busca desesperadamente salir
de la pobreza agobiante del barrio donde vive.” Refleja el resentimiento y el anhelo de mucha
gente que sabe que jamás va a salir de su precaria situación económica (se
calcula que en México, hay más de 60 millones de personas que viven debajo de
la línea de la pobreza). [Hay que decir que Guardián de mi vida, en su
tercera versión, tuvo 3.889 millones, en un horario que tiene 21 millones de televisores
encendidos. En el horario de Rubí hay 18. La diferencia entre ambas, no
es muy grande: 400 mil personas].
Pregunta don VICENTE: “De todos los horarios que estuvieron tus telenovelas,
¿cuál fue tu favorito? Tus historias se emitieron a las 7pm, a las 8pm, a las
9pm, a las 6:30pm, entre otros”.
Buena pregunta, porque los productores, en general,
prefieren el de la noche. Esa novela es considerada como la ‘estelar’; la mera-mera.
Sin embargo, en algunas de mis obras, eran las telenovelas las que, con el
rating, imponían el horario. La fea más bella tuvo todos los horarios
posibles y el rating la seguía. Dos mujeres, un camino, al final, tuvo
capítulos de media hora, creo que a las 10 de la noche. Sin embargo, las
telenovelas juveniles: Muchachitas, Mágica juventud, Soñadoras,
Amigas y Rivales e Hijas de la luna siempre eran en la tarde. En la
noche, los niños, pre-teens y adolescentes, tenían que prepararse para dormir o
hacer sus quehaceres. Seguramente las M-dramas, imitación K-dramas son en la
tarde ¿no?
Es el momento de que deje de hablar como merolico. Esto, con
el propósito de que no se harten de tanta verborrea. Como siempre, les suplico
que escriban, pregunten, critiquen o informen. ¡Ustedes son el oxígeno de esta hoja!









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