Telenovelas de dos horas

 

No me había comunicado con ustedes, amables lectoras (es) desde hace seis días y ofrezco una disculpa; aunque sí debo comentar que la última entrada del día 18 de agosto ha sido leída por la apabullante cantidad de tres personas. Creo que estoy como el actor de Transformers que se puso una bolsa de papel en la cabeza que decía: “I’m not famous anymore”, o sea, ya no soy famoso. A los adultos mayores les da una cosa que le llamo síndrome de la irrelevancia: o sea, le momento en el que ya no eres relevante. Sin embargo, yo seguiré escribiendo ‘per secula seculorum’.




Algo interesante que me sucedió que es que, al fin, ¡me llegó un pedido de Mercado Libre! Ahí están mis cuatro novelas. El proceso que sigue es que te mandan un correo que dice que te han comprado tu producto. Se imprime la etiqueta del envío y llevas tus libros a la mensajería. De hecho, no había subido a esa plataforma mis últimas dos novelas, El visitante y Oculto en los pliegues del tiempo; pero, tan pronto y me compraron La media naranja y La rueda de la fortuna, entusiasmado, los subí. Aquí están ‘mis productos’ (incluido un piano de mi abuela que tiene como 150 años).

 

 

He visto que también puedes hacer tu ‘página’ en Mercado Libre. Habrá que echarle un ojo. Con todo, los invito a que lean Oculto en los pliegues del tiempo, una novela muy intensa; trágica, a veces obscura, pero, me parece, mi mejor obra. Ojalá que la puedan leer para que me critiquen: quizá no es mi mejor obra y estoy alucinando solo.




El señor VICENTEBLO, gracias a los dioses del Olimpo, sigue mandando preguntas e informaciones. Todo lo que envía se convierte en la columna vertebral de esta diatriba para mis tres lectores (as). Y dice:

“¿Qué recuerdos tienes de tu labor como escritor en Food Police? ¿Cómo escribir artículos web para restaurantes con base en la experiencia en el lugar y la comida?”

Lo interesante era que las notas de Food Police se referían no solo a la comida, sino a la historia del restaurante o local o club nocturno. Eso le daba mucho carácter a los artículos, porque relataban, por ejemplo, quién fundó tal o cual restaurante o qué sucedió ahí. (Por cierto, ahorita que abrí la página de Food Police, en la portada, están dos artículos míos: uno de un restaurante de choripán (para esta nota hablé con el dueño que tenía una hermosa historia de amor) y otro de un lugar en una serie que hice sobre los restaurantes en los museos. Desgraciadamente, al final, ya no me entendí con la jefa. Lo cierto es que era mucho trabajo y, no sé si ya lo dije, pero, por hora, ganaba más mi maestro de tenis.

Pregunta don VICENTE: “¿Prefieres escribir a mano o en la computadora? ¿Qué anécdotas recuerdas de escribir a mano alguna de tus novelas o telenovelas? ¿O todas han sido directamente en la computadora?”



Bueno, primero que nada, debo deciros que, al principio, no había computadoras. La serie Tres generaciones se escribía en una máquina de escribir. La telenovela Muchachitas fue escrita (creo que ya les conté) en un procesador de palabras que me regaló mi hoy esposa. Era de la marca Brother. Nunca escribí a mano. Usé la primera computadora, que me trajo mi papá, en 1993, cuando hacíamos Dos mujeres, un camino. Recuerdo que la echamos a andar, pero tardamos varias horas en hacer funcionar la impresora. Nunca escribí a mano: me parece mucho más lento y alguien tiene que transcribirte, lo que es latosísimo. Además, te puede dar no sé enfermedad (que padeció Ximena Suárez que sí escribe a mano).





Continúa el gran CHENTE: “Si tus adaptaciones de telenovelas extranjeras corrigieron ‘errores’ de los originales, ¿qué opinas de Muchachitas como tú? Al inicio estuvo apegada a tus libretos y luego, por rating, hubo cambios.”

No puedo opinar, porque no la vi. Alguna vez me encontré a Ramón Larrosa en el pasillo de Televisa y me dijo que los guiones originales eran ‘perfectos’ y que funcionaban a pesar del paso del tiempo. Quién sabe. Creo que no le fue muy bien de rating ¿verdad? No conozco los números.





Finaliza VICENTEBLO: “A partir de este lunes 17 de agosto, la telenovela Rubí se emitirá de 4:30pm a 6:30pm. ¿Qué opinas de emitir dos horas de un melodrama en Las Estrellas en vez de una hora como las historias de otros horarios? Ejemplo: 6:30pm, 8:30pm y 9:30pm”




Depende mucho de la telenovela. Creo que lo hablamos hace poco: historias como Rubí y Teresa, siempre han funcionado. Además, es una repetición. A veces, la gente quiere ver de nuevo una telenovela que le encantó hace unos años, aunque sepa qué va a pasar. (Acabo de descubrir que mi hijo veía Friends por enésima vez. Creo que le da paz). En este caso, Rubí, el martes, tuvo 2.8 millones y la novela que no es repetición, 2.9. El punto máximo de audiencia de Rubí es a las 17:30 (3.3 millones) y, luego, cae.

Ya con esta me despido… Muchas gracias por su amabilísima atención y les ruego encarecidamente que lean mis libros y que promuevan este blog. Ah, y lo más importante: manden comentarios, críticas, informaciones, preguntas. ¡Plis!

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