La vida es un show
Me
alegra poder saludarlos en esta futbolera etapa de la humanidad. En un rato
más, la selección de México jugará contra Corea del Sur, en la ciudad oriental
de Guadalajara, no muy lejos de aquí.
No soy
especialmente fanático del futbol; lo cierto es que, dentro de un par de horas,
el país entero se paralizará. De hecho, hay un extraño silencio en la ciudad.
Primero
que nada, como acostumbro, me gustaría hablarles de mi nueva novela. Es la
cuarta que se publica y está muy buena. Tiene un largo nombre: Oculto en los
pliegues del tiempo. El amigo Gemini hizo una ilustración que trata de condensar
en un solo impacto visual, lo que escribo a continuación.
Una historia en la que la fragilidad humana y la
clarividencia se cruzan en un camino sin retorno. Desde las sombrías calles de
la Ciudad de México hasta los acantilados neblinosos de California, Oculto
en los pliegues del tiempo te adentrará en una odisea cuántica de sangre,
venganza y redención.
Si buscas una lectura que te mantenga en suspenso desde la
primera página y que no puedas adivinar, mi nueva novela es para ti.
Encuéntrala en Amazon (Edición Kindle y pasta
blanda).
Espero que lo adquieran y lo lean pronto. También está en Google
Books. (No sé por qué todavía no ha salido la versión de Apple Books,
aunque ya la subí. ¿Hice algo mal?).
Bueno, una vez cacareado el huevo, nos vamos con VICENTEBLO,
que reapareció de las entrañas de la Tierra (algo que agradezco
encarecidamente). Me felicita por mi página recién estrenada. Échenle un ojo aquí.
Dice VICENTE: “¿cuál consideras el aporte de la serie Tres
generaciones a la TV abierta? ¿Es posible un remake en los próximos años o
es mejor retransmitirla en TV abierta o plataformas digitales?”
En México no era tan común que hubiera sitcoms como tales
(como Friends). Quizá Vecinos pueda contarse como sitcom… En ese
entonces, estaba al aire, también Papá soltero. Eran series de media
hora, sencillas y fresas. En este caso, además, el reparto era estupendo, pero
nunca tratamos temas difíciles o desgarradores como La rosa de Guadalupe.
Después, retomé la idea de la serie para hacer Amor sin maquillaje: una
telenovela que celebraba los 50 años del primer culebrón en México (Senda
prohibida, 1958). Pensé que sería interesante seguir la vida de tres
mujeres maquillistas que habían vivido en carne propia la historia de la
televisión.
“¿Al escribir esa serie hiciste alguna propuesta y la
desarrollaste o debiste seguir algún lineamiento de producción?”
No, realmente. Primero, como sabes, la escribió Carlos Enrique
Taboada y, después, la desarrollamos Verónica Suárez y yo. Éramos bastante
libres, aunque no es fácil desarrollar una historia y capturar al público en
21.5 minutos.
Continúa don VICENTE: “Sobre Al filo de la muerte, ¿cómo mantener la
atención de la audiencia en las últimas semanas de la telenovela?”
Sí, en efecto, Verónica y yo terminamos los últimos
capítulos, puesto que Fernanda Villeli (por cierto autora de Senda prohibida)
estaba enferma. Quiero recordar que fue Emilio Larrosa el que dictó la pauta para
esos capítulos finales. Ya pasaron 36 años y no me acuerdo muy bien qué hicimos.
“En tu web comentas que ‘El Frankenstein de Soñadoras salió muy bien’, ¿qué
opinas de crear una propuesta así, tan única, para otro proyecto? Por ejemplo,
una telenovela juvenil de pocos capítulos.”
Totalmente de acuerdo, VICENTE, pero en Televisa no les
interesa. Lo que quieren es hacer telenovelas con el estilo coreano que, a mí,
francamente, me parecen ingenuas, superficiales, infantiles y, en ocasiones, incongruentes.
No hay proyectos para telenovelas juveniles como Soñadoras: me lo dijo
claramente el jefe de contenidos de Televisa-Univisión. Por ejemplo, tengo un
proyecto juvenil que se llama La vida es un show que me encantaría
hacer, pero lo veo muy difícil. (Además, es original y todo lo que hacen allá son
refritos).
“¿Por qué las entradas de las telenovelas de Emilio Larrosa son tan entretenidas? Como autor, ¿te dejaron desarrollar propuestas para la entrada de alguna telenovela o te dedicabas a los guiones?”
él inició como director de cámaras y es un hombre muy culto en cuanto al cine contemporáneo. Era un excelente realizador. No recuerdo haber intervenido en el diseño de alguna entrada.
La que más me gustó, creo, fue la de Yuri en Volver a
empezar. La grabamos en una fábrica de cemento abandonada, cerca del barrio
de San Antonio, en la ciudad de México.
Ya con esta me despido, no sin antes instarlos a que
comenten, critiquen, informen, pregunten. ¡Gracias por posar sus ojos en este
caos!

.jpg)


Comentarios
Publicar un comentario