Adaptaciones libres

 

Me complace saludarlos desde la lacustre Tenochtitlan. Me gusta escribir y, más aún, si sé que sus complacientes ojos se van a posar en estas torpes letras. Últimamente he estado revisando mi quinta novela que lleva por título La línea infame. No sé. Espero que no esté aburrida…




En Oculto en los pliegues del tiempo, Raúl, el protagonista, vive atrapado por visiones trágicas del futuro. Por eso les pregunto, lectores, lectoras queridos (as): ¿Creen en la percepción extrasensorial? ¿Es la premonición un mito o una frontera de la ciencia? ¿Qué tan real creen que es la clarividencia?

Científicamente no existen casos ‘comprobados’ bajo condiciones estrictas de laboratorio, pero la historia está llena de coincidencias inquietantes. El caso más famoso es el de Morgan Robertson, quien en 1898 escribió una novela sobre el hundimiento de un barco idéntico al Titanic, con el mismo nombre y en las mismas circunstancias... 14 años antes de que sucediera. ¿Qué tal?




Aunque la ciencia convencional lo descarta, la física cuántica coquetea con ideas que desafían nuestra noción del tiempo. Conceptos como el entrelazamiento cuántico o las teorías de la relatividad sugieren que el pasado, el presente y el futuro podrían estar ocurriendo simultáneamente. Algunos neurocientíficos sugieren que el cerebro es una ‘máquina de predicción’ ultra avanzada, capaz de procesar señales inconscientes del entorno para adelantarse a los hechos. ¿Cómo ven?




Sea como sea, les recomiendo que lean mi última novela cuyo cuántico nombre es Oculto en los pliegues del tiempo. ¡Viene muy buena!

Cómprenla aquí, por favor.

Nos vamos con el amigo VICENTEBLO que me pregunta sobre mis expectativas en cuanto a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Bueno, no estoy muy seguro qué esperar, aunque cualquier esfuerzo por publicitar mi obra es bienvenido. La asociación ayuda a algunos autores neófitos a que sus novelas se publiquen y se expongan en la feria. También nos van a hacer una entrevista. Todo esto, me parece, sucederá en diciembre.




Pregunta don VICENTE:

“¿Qué diferencia hay entre hacer una adaptación libre, una telenovela con base en una serie y un remake de una telenovela?”

Yo no he visto Guardián de mi vida (el viernes estuvo un poco mejor: 3,926 millones); sin embargo, he leído comentarios en X en los que los que sí la vieron y han visto las otras versiones, hablan de un remake más o menos textual. Es decir, se parece mucho a la versión de Nicandro (Amores verdaderos). Repito: eso dicen. Una adaptación libre se parece más a lo que yo hice en tres ocasiones con el Sr. Osorio: Una familia con suerte, El amor manda y Mi corazón es tuyo. Especialmente la última, porque la serie española (también preguntaste sobre eso) era corta y bastante limitada. En la adaptación libre solo te basas en la idea central: una mujer que es nana de 7 niños de día y, en la noche, es estríper (y se enamora del patrón). O en El amor manda: un joven que realiza un trabajo que tradicionalmente es para mujeres y que, por lo mismo es acosado por sus compañeros de trabajo. (Y se enamora de la jefa). También tomé la historia de la hija de Colunga que era muy conmovedora, pero, conforme avanza la telenovela, como en el caso de Una familia con suerte me fui alejando del original. En esta novela, además, había que darle un cimiento melodramático que no era muy claro en la versión argentina. El original estaba repleto de squetches cómicos con un marcadísimo tono argentino.




Sigue el gran VICENTEBLO:

“¿Qué sucede al vencer los derechos autorales de una telenovela que cediste? En este caso, de Porque el amor manda?”

Cuando vencen, los derechos regresan a ser míos. Se supone que, en ese caso, yo podría venderle la historia al mejor postor. Si TELEVISA quiere retransmitir la novela, debe comprarme otra vez los derechos. Eso, en teoría…

“Según Wikipedia, el 24 de junio de 1991 se estrenó Muchachitas en México. Es decir que cumplió 35 años el mes pasado. ¿Qué significa esa telenovela en tu carrera como autor?”




Bueno, es el inicio de una larga y exitosa carrera. Fue, también, una especie de suerte de principiante. El reparto tenía actores importantes, pero las chavas eran completamente nuevas. Nos fue tan bien que el señor Azcárraga Milmo, pidió que se duplicara el número de capítulos (de 100 a 200). Muchachitas, además, ya pertenece a nuestra cultura. Cuando yo cuento que “escribí Muchachitas”, todo mundo sabe de qué estoy hablando. Aún las personas que nacieron después del 1991. Eso es muy satisfactorio. (Con las telenovelas que hice que son más recientes, al decir sus nombres, me miran con cara de what).





“¿A partir de Muchachitas más jóvenes entraron a estudiar actuación en academias/escuelas o no? ¿Hay algún estudio sobre eso o no?”

No que yo sepa, don VICENTE. (Ya existía el CEA en TELEVISA; fundado en ’78).

Continúa don VICENTE: “Hubo poco tiempo para crear Mágica juventud entre el final de Muchachitas y su estreno que fue el 30 de noviembre de 1992, según Wikipedia. Si el restaurante donde se ambientaba la telenovela se llamó ‘La hamburguesa mágica’, ¿hubo alguna idea de crear un restaurante en la vida real que vendiera hamburguesas especiales si la historia resultaba un éxito o no? ¿Cómo te imaginas la receta de la hamburguesa mágica de telenovela?”




Quiero ser completamente franco, mi querido amigo. Mágica juventud no funcionó y, a veces, prefiero ni mencionarla. Es como un hijo que no estudió. Todos los creadores tenemos obras que salieron mal. Es decir, ‘la hamburguesa mágica’, en este caso, sabría amarga.

Antes de dejarlos, les suplico una vez más, que comenten, pregunten, critiquen o informen. Me interesaría mucho que me dieran sus comentarios sobre el tema de la premonición.

(PD. Quedaron preguntas pendientes de don VICENTE).

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